Piaget explica el proceso de aprendizaje en términos de adquisición de conocimiento. Por eso establece una marcada diferencia entre maduración y aprendizaje; o sea entre lo heredado y lo adquirido por la experiencia.
De acuerdo con la postura psicogénetica, existen dos tipos de aprendizaje; el aprendizaje de sentido amplio (desarrollo) y el aprendizaje en sentido estricto (aprendizaje de datos y de informaciones puntuales; aprendizaje propiamente dicho). El primero predetermina lo que podrá ser aprendido ( la lectura de la experiencia viene en gran parte determinada por los esquemas y estructuras que el sujeto posee) y el segundo puede contribuir a lograr avances en el primero, pero sólo como elemento necesario más no suficiente ( en oposición a las versiones del aprendizaje asociativo o acumulativo de ciertas aproximaciones empiristas o conductuales)
Como es de suponer, Piaget explica el aprendizaje en términos de procesos de asimilación que requieren acomodación por parte del sujeto. Se precisa del equilibrio para lograr inhibir las reacciones perturbadoras originadas por los esquemas anteriores; la función principale del proceso de equilibración es propiciar la reorganización y los ajustes necesarios para aprehender al objeto; éste es el mecanismo que propicia la creación de nuevos esquemas de conocimiento.
Según Piaget, es posible lograr un cierto aprendizaje de nociones lógico-matemáticas (aprendizaje operatorio) e incluso el avance en el ritmo normal de desarrollo, teniendo en cuenta ciertas condiciones: que proporcionen apropiadas experiencias de auto-estructuración desarrolladas por el individuo y que exista en los sujetos un cierto nivel cognoscitivo disposicional (que las personas estén en niveles de transición operatorias entre estadios): En este contexto, el papel de los conflictos cognoscitivos y/o sociocognoscitivos (perturbaciones y desequilibrios)resultan también de suma importancia, como lo han demostrado las investigaciones del equipo de Inhelder y cols., y de los trabajos de Perret-Clermont, Doise y Mugny (Coll y Martí, 1990; Kamii, 1985).
No obstante, debe tenerse en cuenta que el aprendizaje amplio no aparecerá si antes no ocurre el aprendizaje en sentido estricto, y la interrelación entre ambos tipos se da a través de la experiencia mediada.
De lo anterior, se concluye que el aprendizaje no es una manifestación espontánea de formas aisladas. sino que es una actividad indivisible conformada por los procesos de asimilación y acomodación; el equilibrio resultante le permite al individuo adaptarse activamente a la realidad, que es en última instancia el benefactor de aprender.
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